La Mancomunidad Integral Sierra Suroeste ha presentado esta mañana, en su sede de Jerez de los Caballeros, dos máquinas. Una retroexcavadora mixta y un rodillo compactador. Nada más. Y nada menos. Con ellas se arreglarán caminos, se cuidará la dehesa y se atenderá el campo de nueve pueblos.
Lo importante no es el acto. Lo importante es de dónde sale el dinero. Lo pagan los nueve ayuntamientos. Lo pagan sus tesorerías. Lo paga, definitivamente la gente de la comarca. No hay, en esta adquisición, un euro de la Junta de Extremadura, ni de la Diputación, ni del Estado. Conviene decirlo así, sin adornos. Porque en lo local eso no es un detalle. Es el hecho que define la medida.
El presidente, Abel Caro Díaz, lo ha formulado con una frase que cabe en cualquier cuaderno: «Cuando hay autonomía y capacidad de decisión, los pueblos de la Sierra Suroeste son capaces de dotarse de medios propios para atender su territorio de forma mancomunada».
Los números, que también son una forma de respeto.
El contrato se licitó por 235.000 euros, IVA incluido. Se ha formalizado por 193.227,50. Hay 41.772,50 euros que no se han gastado. No es un milagro. Es una licitación.
La retroexcavadora, a Comercial Comaex, de Plasencia, por 96.730 euros.
El rodillo, a Antonio Paredes Quintero – Suministros A. Paredes, de Don Benito, por 96.497,50. La Asamblea lo adjudicó el 3 de agosto. A finales de ese mes estaba firmado.
Caro Díaz ha resumido el resultado sin triunfo: «Hemos adquirido más capacidad de trabajo por menos coste del previsto». No es poco.
Para qué, que es la única pregunta que importa.
Cada máquina va a una brigada. Hay dos.
La Brigada A, en Jerez de los Caballeros, Valle de Matamoros y Valle de Santa Ana.
La B, en Higuera la Real, Oliva de la Frontera, Salvaleón, Salvatierra de los Barros, Valencia del Mombuey y Zahínos. Salvaleón, hoy, no está en el servicio. Cede su cupo al resto de su grupo hasta que su Ayuntamiento decida volver. La transparencia en el funcionamiento de lo público es un deber y una metodología.
El destino de estas máquinas no admite metáfora. Caminos. Dehesa. Explotaciones agrarias y ganaderas. Monte. Y, si hace falta, el incendio o la emergencia. Quien vive en estos pueblos sabe lo que vale un camino transitable cuando llega el invierno o cuando hay que sacar el ganado.
«No es un acto simbólico», ha dicho el presidente. «Es capacidad operativa puesta al servicio de quien vive, trabaja y produce en nuestros pueblos».
De dónde venimos, para no fingir que esto nació ayer.
En 1993 esta Mancomunidad era cinco municipios y una idea: poner maquinaria a trabajar el territorio. Hoy son nueve. Dos brigadas. Dos operarios en cada una. Un parque que se mueve de pueblo en pueblo y que puede estar, al mismo tiempo, en dos sitios. Más de treinta años. No es una ocurrencia. Es una manera de gobernar cuando se es pequeño y se quiere ser eficaz.
Hasta ahora, lo fundamental de este parque llegaba, en lo esencial, por la cesión de la Junta. Los vehículos de transporte de personal eran la exclusiva excepción. Estas dos máquinas son distintas: las pagan solo los nueve ayuntamientos. Y cuando la brigada entra en un término, suele sumarse alguien del Ayuntamiento. Esa ayuda de cada día no sale en la foto. Pero cuenta igual para su funcionamiento ordinario.
Lo que se pide, y lo que se ofrece.
Ha habido agradecimiento para quienes presidieron antes y para los alcaldes y alcaldesas que trajeron a la institución hasta aquí.
Hay, también, una espera: otra retrocargadora, si la Junta resuelve la subvención de maquinaria que tiene pendiente.
Y hay una petición, formulada sin alzar la voz, a la Junta, a la Diputación de Badajoz y al Estado: que no cierren las líneas de ayuda a este tipo de servicios en el mundo rural.
«Mientras esta Mancomunidad conserve autonomía y capacidad, seguiremos potenciando un servicio necesario y valorado en nuestros pueblos». El mismo que empezó en 1993.
Al final, una medida del éxito que no cabe en un titular fácil: «No el anuncio, sino la máquina trabajando en el camino, en la dehesa y en el campo de la Sierra Suroeste».
Eso es lo que se ha presentado hoy. Dos máquinas. Nueve pueblos. Un servicio que lleva media vida andando. Y la pretensión, nada menor, de que el camino siga siendo de todos.
NOTA DE PRENSA, FOTOGRAFÍAS Y VÍDEO DE LA MANCOMUNIDAD SIERRA SUROESTE


